Re: El escondite de Yber // La tribu de las alas caídas
Otro fragmentillo:
Uva había mantenido una pequeña conversación después de que Etel hubiese realizado el hechizo. El viejo mago le dijo que la pluma no se movía del sitio, ni un solo milímetro, lo que quería decir que fuera lo que fuese que le pasara a Antón, debía de estar de cuerpo parado.
No se engañaba, Antón era de un carácter eléctrico, no iba a quedarse parado en mitad de la calle… antes se tiraría a un pozo. Uva estaba tan segura que se habría apostado las alas.
Conocía la calle Cervantes, no estaba muy lejos del colegio donde estudiaban él y Dimas. Era una calle ancha, una de las principales de la ciudad. Llena de comercios coronados con carteles luminosos, que se podrían ver al otro lado del paralelo y que a ella le parecían especialmente feos; hamburgueserías y restaurantes de los que salía un olor a comida rápida que embadurnaba toda la calle y lo que es peor, llenos de gente, gente de la que Uva debía esconderse.
Se transformó en mariposa y comenzó a recorrer la calle en busca de un muchacho o un gato peliverde. Personas que salían y que entraban, que paseaban alegres conversando. Muchachos terrestres pasándose canciones con el móvil, gastándose bromas y riendo entre ellos. Por alguna razón, a nadie le extrañó ver una mariposa en pleno invierno. Según el mapa dibujado en sangre, Antón se encontraba enfrente de un restaurante de comida China, el Xiang Xiung.
Miró alrededor y no había rastro de él. Aunque según el mapa, se encontraba en mitad de la calle… Sabía que algo se le estaba pasando por alto. Ya que a no ser que quisiera que un coche se lo llevase, carecía de sentido. Entonces comprendió que el mapa mostraba el lugar pero no la altura a la que se encontraba.
No había nada sobre la calle, en mitad y a mayor altura, con lo que solo le quedaba el alcantarillado. Buscó la entrada más próxima, que pudo encontrar en la misma calle, algo más abajo del lugar donde debía aparecer Antón, y se coló por un agujero central en la tapa para que la lluvia se colase.
La oscuridad le impedía ver nada a su alrededor. Retomó su cuerpecillo humanoide, parecido al de una hada de cuento y retorciendo las manos en un gesto rápido hizo que una tenue esfera luminosa se alzara sobre ella.
La imagen que se reveló ante Uva la dejó helada. Notaba como de sus ojos dos pequeñas lágrimas asomaban, impacientes por salir.
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Edito fruto de mi aburrimiento post-estudios:

Lo he hecho con el PS, no es nada del otro mundo y lo hice muy deprisa, pero os vale para haceros una idea de la imagen de Uva en mariposa.


"No decaigas, que vivir es aprender y nadie te podrá vencer si crees en ti"



